Mesón “A Tixola”

En el centro de la ciudad herculina hay sitios para dar y tomar, muchísimos, incluso demasiados. Coruñeses y visitantes saturan la calle Galera y la Calle Barrera en busca de una terraza y mesa donde cenar. Esa es la noche de sábado que llevas deseando toda la semana. A veces los sitios se cotizan y acabas dando tumbos hasta llegar a algún lugar donde la Estrella Galicia sabe perfecta, pero la comida que lo acompaña te deja más a medias que el final de Perdidos.

Pero esta ciudad también te regala pequeños rincones, no tan populares actualmente, donde cenas a gusto y sin tanto ajetreo, todo sin moverse del centro. A Tixola es un pequeño mesón a escasos pasos de la mismísima plaza de Maria Pita y en el que no cuesta coger una pequeña mesa de 4, o incluso la terraza. Quizá puedes pensar “um, si tiene poca gente, por algo será…”, si bien es un pensamiento bastante lógico, a veces es erróneo.

Qué terracita tan apetecible, ¿nos sentamos?

Un mesón de comida tradicional, tan pulcramente limpio que Chicote le haría un monumento, y que no decepciona. Lugar sin pretensiones, aquí no innovación.  Pero…, ¡oye!  se come muy bien ¡y punto!. ¿No buscamos eso?, sencillo, rico y para toda la familia. Abstenerse los que buscan sorpresas.

El hombre tiene un carisma pintoresco, de camarero de los “de antes” que no necesita explicaciones para saber lo que quieres. La cocinera, presumiblemente la mujer, maneja la freidora y plancha con una limpieza asombrosa.

Para empezar, tienen unos mejillones rellenos que te llenarán el corazón, una abundante ración que va perfecta como entrante. Sin duda uno de sus platos estrella. Eso sí, espera a que enfríen un poco, impaciente.

Este matrimonio entre mejillón y croqueta nunca falla

Las zamburiñas a la plancha están muy bien resueltas, sencillas, sabrosas, sin fantasías. Como ya dijimos: aquí no son de arriesgar y a veces hasta se agradece.

No olvides mojar el pan en el juguito de las conchas. Pocas cosas en la vida dan mas placer.

También puedes optar por una buena ración de chipirones, bien a la plancha o bien fritos, al gusto. En nuestra opinión la plancha “is the winner”.

 Si eres más de peces osteícios…  te puedes tirar sin miedo a las parrochas, o de no tenerlas, te ofrecerán boquerones.

Pero el pulpo que hacen aquí es una maravilla. A la altura de las grandes pulpeira de esta ciudad, pero sin hacer cola. Como curiosidad, aquí te sirven la sal gorda aparte, por si en tu grupo se ha colado algún hipertenso o tienes el típico amigo “salao”. Está bien la idea. En todo caso, es una de las mejores raciones de pulpo a feira que puedes comer por la zona.

Son generosos con el pimentón. Cosa que a nosotros nos encanta.

Pero no solo se quedan en pescado, también puedes optar por la carne. Para nosotros, el imprescindible de este sítio es otro clásico gallego: la oreja. Aquí la hacen a la plancha tras un previa cocción. Tiene todo lo bueno de los dos mundos: la maravillosa melosidad de este manjar y además con el toque crujiente que le otorga la plancha. Un imprescindible. Nosotros pedimos media ración. Siempre.

media ración de oreja. Si sois más de dos no enredeis, pillaros una enterita 😉

No, aquí no encontrarás solomillos de buey ni terneras cachenas hechas al punto: estás en un sitio de raciones para compartir, ¿Y cuáles son las raciones carnívoras en Galicia por excelencia? La zorza y el raxo. Están por encima de la media de lo que te suelen servir en los bares de tapas, aquellos donde encontrar un trozo jugoso es algo así como encontrar una nutria en el rio Mandeo.

Quizá no sea lugar para vegetarianos, salvo que se conforme con unas patatas alioli, unas setas a la plancha o unos sabrosos pimientos de padrón en temporada. 

No esperéis encontrar postres sorprendentes. Aquí recomendamos ir a lo seguro con el clásico básico: el queso con membrillo. Nunca falla. Obviamente el licor café o la crema de Orujo no los puedes perdonar.

En resumen, un surtido de raciones tradicionales que encontrarías en cualquier mesón gallego, pero muy bien hechas. Cosa que no es tan fácil encontrar en el centro. Y a 4 pasos de Maria Pita.

Como siempre, hay que hablar del precio: buen precio dada la situación privilegiada (al lado de Maria Pita). En cuanto estés con la panza llena pensarás lo bien que has hecho en cenar tranquilamente en este rinconcito, sin agobios.  Gastando entre 12-16 euros por persona, sales saciado y con la energía suficiente para aguantar la noche Coruñesa que se te viene encima. O bien irte feliz y cenado a casa a disfrutar de tu vida. Es para estar contento.

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