Lasagna de nabizas

Nabizas y Grelos…, las primeras, más tiernas salen en otoño; los segundos, con mas cuerpo y más amargor, en invierno. Estos son los regalos que el nabo ofrece a los gallegos para reconfortar nuestros cocidos y caldos. En otras ocasiones se utilizan para hacer tortillas, o simplemente se cuecen y se acompañan con patatas y una buena ajada.  La versatilidad de estas verduras es infinita.

Nuestra propuesta es usarlas para hacer una lasagna que os alegrará el inverno. En caso de no vivir en Galicia y tener dificultades para obtener estos dos amores del mundo vegetal, puedes intentar sustituirlo por la clásica espinaca o acelgas, pero ya te avisamos que “nada que ver”.

La idea es acompañarlos de una bechamel canónica, un queso tierno (o de “tetilla”) gallego, una buena salsa de tomate y lacón cocido o braseado en lonchas. Con estos buenos amigos harás una lasagna distinta y que te transportará al mundo rural de nuestras tierras pero con acento italiano.

*  Nota: existen en el mercado muchas láminas de pasta, nosotros empleamos las de la marca “Barilla” que no requieren previa cocción. Lean siempre las instrucciones del envase de pasta que adquiráis.

Ingredientes

  • 2 manojos de grelos o nabizas
  • Láminas de pasta para hacer lasagna
  • Queso tierno gallego
  • Lonchas de lacón (un paquete o 10 lonchas)
  • Chicharrones gallegos (si te vienes arriba, no obligatorios).

Para la salsa de tomate

  • 1 lata de 800 gr de tomate entero pelado
  • Media cebolla
  • 1 diente de ajo
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Azúcar

Para la bechamel

  • 100 gr de mantequilla sin sal
  • 80 gr de harina
  • 1 litro de leche
  • nuez moscada
  • pimienta negra
  • sal

 

Elaboración

1. Lavamos y cocemos las nabizas (o grelos) en abundante agua con sal hasta que estén tiernos. Conviene hacerlo en una olla grande. Suele tomar más o menos unos 10-12 min de hervor dependiendo de la cantidad, pero lo mejor siempre es probarlos. Luego los dejamos escurrir y si es necesario los apretamos con las manos para quitarles todo el agua que podamos.

foto1
¡Vamos a ponernos tiernas!

2. Ahora es el turno de la salsa de tomate, para ello sofreímos la cebolla troceada a fuego suave, tras unos unos minutos añadimos el ajo picado finamente y seguimos cocinando hasta que la cebolla quede pochada (blandita).  Añadimos la lata de tomate entero pelado con su jugo, y nos ayudamos de un tenedor para ir aplastando el tomate. Lo dejamos cocinar hasta que se reduzca y adquiera una consistencia densa, que suele tardar unos 15-20 minutos. Es el momento de corregir el punto de acidez con azúcar, y el punto de salazón con sal. Lo mejor es ir probándola. Una vez cocinada aconsejamos verterla en un recipiente de vidrio que haya estado previamente en el frigorífico o congelador, así enfriará rápidamente.

salsa de tomate
Consistencia de: “mojame pan por favor”

3. Es hora de preparar la bechamel: derretimos la mantequilla en una cazuela, añadimos la harina tamizada y la cocinamos durante unos minutos hasta obtener la famosa “roux”, como una pasta de color casi ocre. Si tienes dudas con este proceso te puedes ayudar del siguiente vídeo del gran Mikel (pero usa nuestras cantidades). Una vez tengas la roux preparada, es el momento de añadir el litro de leche a la vez que vamos removiendo pacientemente hasta que se adquiera una consistencia cremosa. Salar a gusto y rallar una pizca de nuez moscada.

4. Es hora de montar la lasagna:

a) Vierte en una fuente de horno una primera capa de salsa de tomate y encima, las láminas de pasta cubriendo toda la superficie.

capa1
Esto va cogiendo forma…

b) Ahora toca una capa de suculentas nabizas o grelos, trozos de queso y seguidamente lo bañamos todo con una contundente capa de nuestra maravillosa bechamel.

Capa 1.5
Si estás motivado añade unos pocos chicharrones “mmmmmm”
capa2
Aleja la cuchara de la mesa, porque no lo vas a poder resistir

c) Cubre con lacón cocido.

capa3
No escatimes

d) Repetir los pasos a, b, y c, cubrir con una capa de láminas de pasta final, y volverse loco con la ultima capa de queso gallego, que la vida son dos días.

5. Metemos nuestra lasagna en el horno a media altura y con una temperatura de unos 180º-200º, hasta que veamos que se gratina el queso (unos 20-30 minutos). Comprobamos con un cuchillo que somos capaces de atravesar todas sus capas sin resistencia. lasagna entera

 

 

 

 

 

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